jueves, 3 de noviembre de 2016

Recordar lo que hemos olvidado



Esta noche, al encerder la llama de la vela que hay en mi altar en la entrada, al prender el incienso y el tabaco, al colocar las ofrendas a los Antepasados, tomé consciencia una vez más de algo importante, quería publicarlo en el grupo pero sé con suma certeza que es algo muy importante para aquellos que vivan esta época de una forma sentida y personal como lo hago yo. Y es que es algo que se repite una y otra vez en lo que leo, contemplo y escucho en muchas y distintas fuentes, os hablo de el recuerdo, la memoria, esa nostalgia y esa empatia hacia los que ya no están físicamente pero nunca se terminarán de marchar espiritualmente. Estas fechas tan sumamente importante para los brujos sí, tiene mucho que ver con las tradiciones y las ofrendas, la comunicación y la elevación espiritual, pero en ese proceso de práctica en el que muchas veces somos egoístas se nos olvida lo más importante, cerrar los ojos y recordar; ¿Se puede recordar algo que no se ha vivido? No os digo que recordéis nada material o una situación o experiencia, os pido que toméis consciencia de el lazo que os une a vuestros Antepasados, que escuchéis al viento y a las llamas, a vuestro interior, cada vez más profundo, y más profundo, y todavía más profundo. Y lleguéis hasta la memoria de aquellos que os guían, recordarles, intentar canalizar y entrar en la corriente de su energía, de lo que hicieron, lo que vivieron y lo que sintieron, ser uno con ellos, fundíos con ellos. Es algo de lo que me he dado cuenta hoy, de lo que he sido realmente consciente hoy, un paso más adelante en mi aprendizaje y sendero, de mi crecimiento. Se me ocurren muchas formas de llevar esto a cabo, salir fuera y dedicarnos a sentir todo, y cuando digo todo es todo, las piedras, los árboles, la arena, las plantas, el viento, las nubes, todo aquello que nos rodea está impregnado de la energía de nuestros Antepasados y podemos encontrar grandes respuestas a nuestras preguntas, a veces los libros no nos dan las respuestas que buscamos porque las tenemos justo ahí, e incluso sentados en vuestro salón, junto a la llama de una vela, cerremos los ojos  e invoquemos a nuestros Antepasados, sin esperar nada, sin pedir nada, sin ordenar nada, cerrar los ojos y sentir, dejarse llevar y que fluya la intuición, la certeza de que no es una imaginación, sino una revelación y un lazo de unión creado por la memoria de siglos.

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