lunes, 15 de mayo de 2017

Mi relación con la diosa


La imagen puede contener: una persona, exterior

La idea para esta entrada me la dio una compañera de mi grupo de brujería tradicional en facebook, no pensé que fuera buena idea escribir sobre ello ya que sería desnudarme aún más, aunque llegados a este punto no veo cuál es el problema en compartir con mis lectores algunas anécdotas o experiencias e incluso sensaciones de mi camino junto a la diosa, ya sabéis que yo la identifico con Hecate, puede que muchos de vosotros la llaméis de otra forma o sea de otra manera y como quiero ser versátil en este sentido (aunque la idea no me guste mucho) en este post me voy a dirigir a ella como "La Diosa" sin especificar ningún nombre en concreto. Entiendo que todos los que seguís mi blog y todos los que formáis parte de este sendero sabéis de la deidad en este caso femenina, bien, pues la diosa llegó a mi vida con temprana edad, creo que desde que tengo uso de razón he visto en la luna, en la tierra o las estrellas algo más de lo que el humano corriente puede ver, dado que nosotros no somos humanos corrientes sino que somos brujos y personas con capacidad para ver y sentir lo que otros no pueden, vemos en la naturaleza aspectos de la diosa, como en el parto de una yegua o el cambio de un ciclo lunar a otro, o incluso cuando sube la marea, todo ello idiomas y acciones de la misma naturaleza para expresar que la diosa existe, tanto en la vida como en la muerte. Algunos me preguntan como ver a la diosa físicamente; Nunca he visto a la diosa físicamente, pero sí que hay algo en la oscuridad que no se puede ver pero que sí se puede sentir, aunque muchos lo consideran una amenaza yo lo considero una presencia, y cuando tu corazón te dice que es ella, no es que sea miedo, es que realmente lo es; Esto me ocurrió hace poco, en la peluquería donde trabajo hay una clienta que es vidente según dice la gente, ella me dijo un día que una anciana me protege, como una abuela, yo la expliqué que no conozco a mi abuela biológica aunque sé a ciencia cierta que está viva, por lo tanto, no puede ser ella, cuando volvía a casa en el autobús reflexioné sobre ello y sólo quedaba una respuesta, al menos la única respuesta lógica para mi. La diosa no camina junto a mi en todo momento, al revés, me suelta ante los peligros y me pone a prueba día tras día, me abraza en los momentos de soledad y con su poder me hace más fuerte, me recuerda los errores del pasado justo antes de volver a cometerlos. Antes mis ofrendas a la diosa estaban repletas de alimentos, bebidas, chucherías, regalos; Aunque llegó un momento en el que me dí cuenta de que la diosa no necesita alimento alguno, es ella quién hace nacer y crecer estos alimentos para nosotros, no tiene sentido dárselos a ella que los creó para nosotros y para que la vida se alimente de si misma. Cuando pongo ofrendas a la diosa enciendo incienso y alguna vela, y le dedico unas palabras para honrarla y agradecerle por sus dones y su presencia. Acepto la oscuridad, tanto la suya como la mía, cada día con su ayuda encuentro el equilibrio de las cosas y de esta manera soy capaz de controlar mi vida y no dejar las situaciones en manos del azar. Soy de los que piensan que la diosa tiene siempre algo entre manos para nosotros, sea bueno o malo, nos hará libres, porque de lo bueno disfrutaremos y de lo malo aprenderemos, por lo tanto, siempre será para una mayor evolución de nuestros espíritus, ya que nuestro cuerpo tiene los días contados y nunca se sabe cuando dejará de servirle al mundo material, mejor ir preparados al otro lado.

No está de más compartir con vosotros la primera invocación que utilicé para llamar a la diosa, recuerdo perfectamente que no tenía ni doce años de edad, puse una vela morada sobre la mesilla de mi habitación y recité lo siguiente:

Esta invocación a la diosa es del libro de Dilys Gater, Los secretos revelados de una maga celta. 

"Fuegos celestiales que arden incandescentes en las llamas de la eternidad a través de la oscuridad de los misterios del tiempo, de lo que no había y no hay y sin embargo siempre habrá en el presente del instante detenido, luz, te encomiendo las almas que me buscan y envía la luciérnaga de la esperanza y la iluminación a los que humildemente esperan. Ardiendo azul sobre azul y plata sobre plata, desciende con el poder para que mi nombre pueda ser conocido a través de los bosques de antiguos e imperecederos árboles. Y con candelabros llameantes ilumina el altar en el claro del bosque de la diosa que aquellos que vienen a rendir culto puedan levantar sus ojos y contemplar mi rostro. En la textura del agua están mis huellas, y en las hojas verdes está mi tacto; camino en las alas de la mañana y el vestido de seda de la noche me colma de estrellas. Para la doncella es la corona de los misterios tachonada con piedras redondas que son mis gemas; el cáliz sagrado derrama el vino del éxtasis, y a lo largo del gran arco del cielo los cuerpos siderales se encuentran en júbilo apasionado. Yo soy, yo fui y siempre seré. Permanezco en las sombras, esperando. A mis pies están las guirnaldas votivas dejadas por antiguos adoradores y desde los capullos marchitos se alza un perfume de jazmin y sándalo, de las estrelladas flores que se abren de noche que son plata y sin embargo vibran escarlatas, perladas con gotas de rocío de sangre viva de la oscuridad y los mundos de la luz y de la oscuridad cuando la luna aún no ha salido. Hazme tu ofrenda y cubre tus ojos en mi presencia si quieres conocerme, porque soy terrible hermosa y sólo el corazón que tiembla y que reconoce el poder que llevo dentro puede gozar de mi generosidad y mi protección."

-Esta invocación, según la autora de este libro que me encanta, es una forma de dirigirte a la diosa y de escucharla por su propia voz. 



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