martes, 30 de mayo de 2017

Té de hierbas y necromancia

Llevo unos días pensando en escribir este post, y teniendo en cuenta el poco tiempo que dispongo y las ganas de dedicar un rato al blog os traigo una pequeña pincelada y un repaso a un tema que a todos nos apasiona o al menos a todos los brujos que conozco les apasiona, quiero dedicar unas letras a hablar sobre la necromancia, ya que la mayor parte de mi brujería se inclina al trabajo con hierbas pues os voy a preparar un té de hierbas traídas desde el arte de la necromancia. La necromancia es el arte de la muerte y la adivinación y consiste en eso específicamente, en trabajar al lado de la muerte, los espíritus, los huesos, las vísceras, todo ello para comunicarse con los muertos y que nos brinden sabiduría o nos ayuden en nuestros trabajos.

Os hablaré de muchas hierbas en este post aunque primero os hablaré de las mías, las que uso con mayor frecuencia para trabajar con los espíritus.

En mi "Armario botica" no puede faltar el gordolobo, que nos traerá sueños proféticos, y nos servirá como ofrenda a los espíritus, y para aquellos que seáis hijos de Hecate debéis saber que el Gordolobo es símbolo de sus antorchas y por lo tanto os guiará y protegerá en vuestro viaje al otro lado. Mi gran compañera y seguro que os encanta es la Artemisa, la Artemisa está vinculada al poder de la luna y aunque tiene muchos usos yo considero que se debe usar dependiendo del ciclo lunar que haya en  ese momento, siempre saldrá bien un trabajo si la luna y la Artemisa trabajan juntas. El tabaco, lo uso específicamente como ofrenda, ya sea a dioses o espíritus es básicamente un alimento para ellos, aunque también se usa para limpiar y puede sustituir hierbas tóxicas que no podamos conseguir, aunque no cause los mismos efectos sigue siendo una planta narcótica. El Ajenjo, yo lo uso en aceite y en ramitos de la hierba fresca para emplearlo como amuleto, es un aliado para invocar espíritus y ayudarlos a que se manifiesten, aunque también puede protegernos de ellos, eso depende del uso que le queramos dar.

Las agujas del cedro nos servirán secas para llamar espíritus benevolos y exorcizar a los malévolos y su madera puede ser empleada como fetiche o amuleto personal. El dictamo de creta puede ayudar a los espíritus a manifestarse con más facilidad. El copal puede emplearse para ayudar a los espíritus que están en un estado de trauma después de muertos. 

La mandrágora dice la leyenda que la incluyó el rey Salomón en su anillo para tener soberanía sobre las almas, dicha raíz se puede emplear en maldiciones para provocar enfermedad, dolor y muerte.


Las hierbas pueden ser empleadas de muchas formas, ya sea en infusión, quemadas como incienso, añadidas a saquitos, muñecos... Se puede emplear el aceite de dicha hierba o elaborar una mezcla de hierbas para crear un aceite específico. Dado el trabajo con los muertos en la brujería y lo dados que somos los brujos a trabajar con plantas me pareció buena idea escribir este post. Recordad que las hierbas son dones que nos da la naturaleza y que han de recogerse con  respeto y gratitud, que ya tienen poder que les otorga la tierra y no necesitan que los brujos lo alteremos, dicho sea de paso, las plantas son espíritus ayudantes a las que las brujas y brujos recurrimos constantemente y debemos ser respetuosos con ellas porque los aliados pueden dejar de serlo y convertirse en enemigos, no solo hay luz en el mundo, ni siquiera en el vegetal.

lunes, 15 de mayo de 2017

Mi relación con la diosa


La imagen puede contener: una persona, exterior

La idea para esta entrada me la dio una compañera de mi grupo de brujería tradicional en facebook, no pensé que fuera buena idea escribir sobre ello ya que sería desnudarme aún más, aunque llegados a este punto no veo cuál es el problema en compartir con mis lectores algunas anécdotas o experiencias e incluso sensaciones de mi camino junto a la diosa, ya sabéis que yo la identifico con Hecate, puede que muchos de vosotros la llaméis de otra forma o sea de otra manera y como quiero ser versátil en este sentido (aunque la idea no me guste mucho) en este post me voy a dirigir a ella como "La Diosa" sin especificar ningún nombre en concreto. Entiendo que todos los que seguís mi blog y todos los que formáis parte de este sendero sabéis de la deidad en este caso femenina, bien, pues la diosa llegó a mi vida con temprana edad, creo que desde que tengo uso de razón he visto en la luna, en la tierra o las estrellas algo más de lo que el humano corriente puede ver, dado que nosotros no somos humanos corrientes sino que somos brujos y personas con capacidad para ver y sentir lo que otros no pueden, vemos en la naturaleza aspectos de la diosa, como en el parto de una yegua o el cambio de un ciclo lunar a otro, o incluso cuando sube la marea, todo ello idiomas y acciones de la misma naturaleza para expresar que la diosa existe, tanto en la vida como en la muerte. Algunos me preguntan como ver a la diosa físicamente; Nunca he visto a la diosa físicamente, pero sí que hay algo en la oscuridad que no se puede ver pero que sí se puede sentir, aunque muchos lo consideran una amenaza yo lo considero una presencia, y cuando tu corazón te dice que es ella, no es que sea miedo, es que realmente lo es; Esto me ocurrió hace poco, en la peluquería donde trabajo hay una clienta que es vidente según dice la gente, ella me dijo un día que una anciana me protege, como una abuela, yo la expliqué que no conozco a mi abuela biológica aunque sé a ciencia cierta que está viva, por lo tanto, no puede ser ella, cuando volvía a casa en el autobús reflexioné sobre ello y sólo quedaba una respuesta, al menos la única respuesta lógica para mi. La diosa no camina junto a mi en todo momento, al revés, me suelta ante los peligros y me pone a prueba día tras día, me abraza en los momentos de soledad y con su poder me hace más fuerte, me recuerda los errores del pasado justo antes de volver a cometerlos. Antes mis ofrendas a la diosa estaban repletas de alimentos, bebidas, chucherías, regalos; Aunque llegó un momento en el que me dí cuenta de que la diosa no necesita alimento alguno, es ella quién hace nacer y crecer estos alimentos para nosotros, no tiene sentido dárselos a ella que los creó para nosotros y para que la vida se alimente de si misma. Cuando pongo ofrendas a la diosa enciendo incienso y alguna vela, y le dedico unas palabras para honrarla y agradecerle por sus dones y su presencia. Acepto la oscuridad, tanto la suya como la mía, cada día con su ayuda encuentro el equilibrio de las cosas y de esta manera soy capaz de controlar mi vida y no dejar las situaciones en manos del azar. Soy de los que piensan que la diosa tiene siempre algo entre manos para nosotros, sea bueno o malo, nos hará libres, porque de lo bueno disfrutaremos y de lo malo aprenderemos, por lo tanto, siempre será para una mayor evolución de nuestros espíritus, ya que nuestro cuerpo tiene los días contados y nunca se sabe cuando dejará de servirle al mundo material, mejor ir preparados al otro lado.

No está de más compartir con vosotros la primera invocación que utilicé para llamar a la diosa, recuerdo perfectamente que no tenía ni doce años de edad, puse una vela morada sobre la mesilla de mi habitación y recité lo siguiente:

Esta invocación a la diosa es del libro de Dilys Gater, Los secretos revelados de una maga celta. 

"Fuegos celestiales que arden incandescentes en las llamas de la eternidad a través de la oscuridad de los misterios del tiempo, de lo que no había y no hay y sin embargo siempre habrá en el presente del instante detenido, luz, te encomiendo las almas que me buscan y envía la luciérnaga de la esperanza y la iluminación a los que humildemente esperan. Ardiendo azul sobre azul y plata sobre plata, desciende con el poder para que mi nombre pueda ser conocido a través de los bosques de antiguos e imperecederos árboles. Y con candelabros llameantes ilumina el altar en el claro del bosque de la diosa que aquellos que vienen a rendir culto puedan levantar sus ojos y contemplar mi rostro. En la textura del agua están mis huellas, y en las hojas verdes está mi tacto; camino en las alas de la mañana y el vestido de seda de la noche me colma de estrellas. Para la doncella es la corona de los misterios tachonada con piedras redondas que son mis gemas; el cáliz sagrado derrama el vino del éxtasis, y a lo largo del gran arco del cielo los cuerpos siderales se encuentran en júbilo apasionado. Yo soy, yo fui y siempre seré. Permanezco en las sombras, esperando. A mis pies están las guirnaldas votivas dejadas por antiguos adoradores y desde los capullos marchitos se alza un perfume de jazmin y sándalo, de las estrelladas flores que se abren de noche que son plata y sin embargo vibran escarlatas, perladas con gotas de rocío de sangre viva de la oscuridad y los mundos de la luz y de la oscuridad cuando la luna aún no ha salido. Hazme tu ofrenda y cubre tus ojos en mi presencia si quieres conocerme, porque soy terrible hermosa y sólo el corazón que tiembla y que reconoce el poder que llevo dentro puede gozar de mi generosidad y mi protección."

-Esta invocación, según la autora de este libro que me encanta, es una forma de dirigirte a la diosa y de escucharla por su propia voz.